¿Cuáles son las nuevas oportunidades y la ética de la tecnología de reconocimiento facial?

¿Cuáles son las nuevas oportunidades y la ética de la tecnología de reconocimiento facial? La autenticación biométrica sin contacto equivale a un viaje seguro, ininterrumpido, pero no debemos soslayar los aspectos éticos

Después de aterrizar en el aeropuerto de Luxemburgo, el pasajero con jet lag suspira preparándose para una larga espera en la fila del control de pasaportes. Sin embargo, para su agrado, en menos de 14 segundos ya ha pasado por la puerta de control fronterizo automatizado.

No es el único pasajero que tendrá una sorpresa agradable una vez que las restricciones de viaje se hayan levantado. Mientras las restricciones por la COVID-19 mantienen a los pasajeros en casa, los aeropuertos del mundo se han ocupado de instalar procedimientos biométricos faciales para reducir los tiempos de procesamiento y lograr procedimientos de control fronterizo seguros y sin contratiempos, preparados por el aumento previsto de pasajeros en los meses venideros. Es más, los procedimientos automatizados sin contacto implican que las personas pueden ser identificadas y verificadas rápidamente, sin necesidad de ninguna interacción física.

Entonces, ¿qué significan los diversos términos de la tecnología biométrica facial? Reconocimiento facial es un término genérico que se emplea para referirse a la identificación de personas mediante sus rasgos faciales. Dentro de este término es importante distinguir entre la verificación facial y la identificación facial. Mientras la verificación facial consiste en la comparación de la imagen de la persona con otra referencia, como un pasaporte, y se realiza solo con el consentimiento de la persona, la identificación facial se refiere a cuando una imagen es evaluada en comparación con múltiples fuentes, y se emplea, por ejemplo, durante la obtención de perfiles en las calles o en entornos específicos a través de cámaras de vigilancia.

Las diferentes caras de la inclusión

Permanentemente se introducen nuevas y sofisticadas técnicas de reconocimiento facial y mejora la precisión de su tecnología, lo que permite la incorporación de diferentes expresiones faciales, por ejemplo. Sin embargo, a medida que las técnicas mejoran, surgen más preguntas en torno a la privacidad y la ética. Para el año 2025, el nuevo estándar sobre biométrica en pasaportes, planeado provisoriamente, permitirá además almacenar más información biométrica, lo que potencialmente permitirá más casos de uso de reconocimiento facial en el futuro.

La inclusión sigue siendo un gran problema. Una cuestión clave es que los algoritmos, principalmente los basados en inteligencia artificial y los tipos de lectura mecánica, pueden tener un sesgo cuando, por ejemplo, las tasas de reconocimiento de hombres blancos son más altas que las de mujeres negras. Afortunadamente, los algoritmos biométricos son mejorados y preparados de manera constante para funcionar a la perfección, cualquiera sea el color de piel, el género o el tipo facial.

Es vital que las regulaciones sigan el ritmo de la tecnología en rápido desarrollo. Por ejemplo, en la Unión Europea (UE) se está creando un Marco Soberano de Identidad Europea (ESSIF)[1], compatible con el eIDAS, que habilita a los usuarios a ser propietarios de sus datos de identidad sin intervención de ninguna autoridad centralizada.

 

D4FLY despega

Además, un proyecto de investigación e innovación financiado por la UE, D4FLY (abreviatura en inglés de detección de documentos fraudulentos e identidades sobre la marcha), tiene como objetivo hacer el control fronterizo más rápido y menos riesgoso. En este proyecto encabezado por Veridos se examinan las técnicas para hacer la verificación más segura y que requiera menos tiempo para los viajeros disminuyendo, a la vez, la amenaza de falsificación o fraude. Incluye temas como la investigación en tecnología de verificación facial tridimensional y reconocimiento del iris, así como el uso de teléfonos inteligentes para verificación de viajeros.

El proyecto prevé un proceso para el que los viajeros se inscriben voluntariamente. Los datos registrados durante el proceso de cruce de fronteras se comparan con los datos de referencia registrados con anterioridad, lo que permite que el viajero sea verificado sin necesidad de detenerse en un puesto de guardia de frontera. Los datos de referencia se almacenan de manera segura (encriptados) y son controlados por el viajero mediante la aplicación en su teléfono inteligente. Los datos registrados durante la verificación se eliminan después del proceso de verificación.

Independientemente de cuán sofisticada llegue a ser la tecnología biométrica, la privacidad, la seguridad y la protección de los datos deben desempeñar un papel integral en su diseño. Al mismo tiempo, los Estados también deben cumplir estándares altos e informar al público general acerca de cómo pueden utilizarse sus datos. Veridos ofrece tecnologías de punta para la verificación en diferentes contextos, como el control fronterizo o los servicios eGovernment, y colabora con las administraciones públicas para acelerar los procesos de verificación de la identidad mientras mantiene los niveles más altos de seguridad y cumplimiento.    

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[1] "eIDAS supported self-sovereign identity", European Commission, 2019

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